martes, 7 de enero de 2014

Capítulo 6

YA ESTOY DE VUELTA! Y traigo un nuevo capítulo, entre otras cosas jajaja ¿Que tal las vacaciones?
Un besito, espero que lo disfrutéis casi tanto como yo lo he disfrutado escribiendo :)

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-          Y a ti, ¿Quién te ha dado vela en este entierro? – pregunta Carlos enfadado.
-          Suéltala. – dice él ignorando la pregunta de Carlos.
-          No. Es mía.
-          ¡Oye!… ¿pero tú de qué vas? – dice Silvia ante el comentario del que hasta hace dos minutos era su gran amigo.
-          Qué penoso, enrollarse con una chica a la fuerza – dice el chico. No se le ve la cara, está demasiado oscuro pero la voz es familiar. – Un acto muy cobarde por tu parte…
-          ¡¿Qué has dicho?! – exclama Carlos enfurecido – ahora verás…
Pero antes de que Carlos pueda siquiera tratar de pegarle, el chico le inmoviliza.
-          Y ahora lárgate antes de que te dé una paliza – dice en tono amenazante.
Carlos se va murmurando entre dientes.
-          ¿Y ese es tú amigo? – pregunta sentándose a mi lado.
-          ¡Alexis! –exclama sorprendida.
-          El mismo – dice con una media sonrisa.
Ella le devuelve una sonrisa forzada.
-          Ahora en serio, ¿estás bien? – pregunta mirándola directamente a los ojos.
Ella quiere decir que sí pero no le salen las palabras. Es obvio que no está bien.
-          ¿Por qué ha tenido que hacerlo? Era mi amigo… - murmura en voz baja.
-          Creo que sí le gustas, pero tiene una forma un poco…
-          Quiero irme a casa – dice Silvia interrumpiéndole.
-          Te acompaño.
En otras circunstancias no le habría dejado pero le apetece un poco de compañía, además, su casa está bastante lejos.
-          Voy a dejarle un whatsapp a Carla. – dice escribiendo.
Alexis y ella se encaminan a casa. Él le ha prestado su chaqueta, ya hace frío. Por el camino no hablan mucho, algún comentario de parte Alexis tratando de animar a Silvia pero esta sólo le responde con monosílabos o frases cortas.
En un momento dado Alexis le pasa la mano por los hombros en gesto protector. Qué bien se está así – piensa Silvia apretándose más al rubio.
Al cabo de veinte minutos llegan a casa de Silvia. Antes de abrir la puerta del portal se quita los zapatos.
-          Podrías haberlo dicho antes – comenta Alexis – te habría traído en brazos.
Esto sí le saca a Silvia una sonrisa.
-          Tomaré nota. Muchas gracias por traerme – dice devolviéndole la chaqueta.
-          No pasa nada. La noche estaba siendo algo aburrida… - dice él encogiéndose de hombros.
-          Buenas noches. – dice ella entrando en el edificio.
-          Buenas noches – responde él con una bonita sonrisa.
Silvia se mete en la cama nada más entrar. No tiene ningún whatsapp de Carla. Ya les contaría lo ocurrido mañana por la mañana. ¿Por qué ha tenido que hacer eso Carlos? ¿Por qué cargarse una amistad de tantos años así? – se pregunta sollozando hasta que se queda dormida.
Alexis regresa a la discoteca. La verdad es que esa noche se lo estaba pasando genial pero no se arrepiente de hacer acompañado a Silvia. Desde que la conoció ocupa gran parte de sus pensamientos diarios.
-          No es tu tipo – se dice en voz baja. Él, que normalmente sale con chicas rubias y extrovertidas, ¿cómo ha podido fijarse en Silvia? A simple vista es una chica corriente pero, a medida que la va conociendo…

A veinte minutos de allí, en la discoteca:
-          Claudia – dice Carla a su amiga que no ha parado de bailar en toda la noche. – nosotros nos vamos, ¿os quedáis?
-          Sí, un rato más. Esto no ha hecho más que empezar – dice moviendo sus caderas al ritmo de la música.
Ambas se dan un beso y la morena sale con su novio de la discoteca.
-          Vaya, tengo un mensaje de Silvia. – dice sacando el móvil. – “Me voy a casa. Mañana hablamos. No te preocupes, no voy sola, Alexis me acompaña. Besitos ;)”  – lee el mensaje varias veces. A Silvia le ha pasado algo… No suele escribir así; su escritura por whatsapp suele estar llena de emoticonos. – Qué raro que se haya ido sin avisar – murmura.
Víctor se encoge de hombros sin darle demasiada importancia. Sin embargo Carla continúa dándole vueltas.
-          ¿Se habrá enfadado conmigo? – pregunta
-          ¿Por qué se supone que debería haberse enfadado?
-          No sé… A lo mejor porque Claudia y yo hemos estado mucho tiempo con vosotros…
-          No creo que se haya enfadado por eso. – apunta
Aunque Carla no parece muy convencida sonríe y agarra la mano de su chico. ¡Cuánto le quiere!
-          Vamos rápido que como no llegue a casa puntual mi madre me mata.
-          Entonces vamos, no quiero ir al funeral de mi chica – dice besándola suavemente en los labios.
En la discoteca.
-          ¡Te pintaron pajaritos en el aire…! – canta Claudia.
Sergio la observa riendo. Le encanta esta chica, cada vez más. Y eso que cuando empezaron a salir no estaba muy convencido porque la rubia tiene mala fama entre los chicos… Pero está convencido de que no es así, al menos con él no. Es una chica genial. Extrovertida, guapa, alegre, atrevida… ¡Tiene todo lo que le gusta en una mujer!
-          Voy a por otra bebida – dice.
-          Vale, tengo la garganta seca. – contesta sin parar de bailar. Sigue cantando - ¡Y aunque yo sé que eso a ti te está causando dolor…!
Sergio se acerca a la barra. Una camarera joven le atiende. Es bastante atractiva, pero Sergio ya está pillado.
-          ¿Qué te pongo?
-          Dos de vodka con limón – responde sacando la cartera.
-          Cuatro – contesta la camarera entregándole las copas.
-          ¿No son ocho?
-          A la tuya invita la casa – contesta guiñándole un ojo.
Sergio sonríe amable y se va a la pista.
Ahora suena “Scream & Shout” de William y Britney Spears.
-          Me encanta esta canción – dice Claudia cogiendo la copa.
-          ¿Y cuál no? – pregunta el chico.
-          JA, JA – ríe irónica ella.
-          Me encantas cuando pones esa cara. – dice Sergio cogiendo a su novia por la cintura.
-          ¿Solo esa cara? – pregunta alzando las cejas.
-          Bueno… tu cara recién levantada también está muy bien.
-          ¡Tonto! – dice ella en un intento de darle un puñetazo que él para con un beso.
-          Pero cuando más me gustas es así, cuando estás tan cerca de mí… - dice en susurros.
Claudia no sabe qué decir. ¿Es el momento de decirlo? No, tiene que estar segura. Esta vez no la fastidiará. Te quiero no son dos palabras que se puedan decir así a la ligera. Sí. Se está enamorando de Sergio, o eso cree, aunque se esfuerza mucho en ocultarlo…
-          ¿Ya te has olvidado de mí? – se oye una voz a espaldas de la pareja.
-          ¿Y tú eres…? – pregunta Sergio enfadado. Le ha estropeado el momento.
-          Miguel. – dice con una sonrisa socarrona.
Claudia no sabe cómo salir de ahí. Si a Miguel se le ocurre decir algo…
-          Miguel, hola – contesta rápidamente – Este es mi novio Sergio. – dice recalcando la palabra novio.
-          Entiendo.
-          Bueno, me alegro de haberte visto. Adiós…
-          Claudia, Claudia… ¿No crees que este chico merece saber la verdad? – pregunta.
-          Miguel… - dice en un tono amenazante aunque asustado.
-          ¿Qué? ¿Por qué no debería enterarse de que su novia es una guarra?
-          ¡Oye, ni se te ocurra decir una sola palabra de ella! – exclama Sergio dando un paso adelante.
-          Pero si es la verdad. Pregúntale a ella ¿qué hizo la otra noche en esta misma discoteca?
Después de decir esto, Miguel se escabulle entre la multitud. Claudia está atrapada. Tiene que decirlo…
-          ¿De qué coño hablaba ese tío? – pregunta muy serio.
-          Mejor te lo cuento fuera…
-          ¿Qué pasó la otra noche? – pregunta alzando la voz.
-          Verás – a Claudia le vienen las lágrimas a los ojos. – Sergio, por favor, perdóname. – las últimas palabras son apenas un susurro ahogado en un sollozo.
-          No me lo puedo creer… - dice caminando hacia la salida
-          Sergio, espera, puedo explicártelo.
-          ¿Explicarme qué? ¿Qué te has enrollado con ese tío? Tranquila, lo he deducido yo solito. – hace una pausa tratando de calmarse. – Cuando empezamos a salir, me dijeron muchas cosas sobre ti, me dijeron que harías cosas como esta… y yo… ¡Yo te defendí! Mierda, he sido un estúpido.
-          ¡Sergio! – dice Claudia rompiendo a llorar.
Sergio desaparece sin decir una palabra más.
-          Bueno ya está dicho, ¿verdad que te sientes mejor? – pregunta Miguel.
-          ¡Eres un cabrón! ¿por qué has tenido que hacerlo?
-          Ese chico estaba viviendo una mentira – responde encogiéndose de hombros.
-          Tú… ¡Me has jodido la vida! – grita con todas sus fuerzas.
-          Vamos, en dos días se te pasará y vendrá otro chico.
-          ¡Eres un completo idiota!  – dice encaminándose hacia la salida corriendo.
Una vez fuera se apoya en la pared y rompe a llorar. No sabe cuánto tiempo está así; quizá minutos o quizá horas… se quiere morir… Todo iba tan perfecto. Y ese gilipollas ha tenido que fastidiarlo. Pero no ha sido culpa suya, la culpa es de ella, que, sabiendo que le quiere se dedica a ligar con otros tíos. Es la única manera que tiene de sentirse especial. Eso cambió cuando empezó a salir con Sergio. Él la valoraba por la personalidad y no por el aspecto. Era bueno con ella y no se comportaba como los demás chicos con los que había estado. Y ella le había fallado. Le había traicionado y se había enterado de la peor forma posible.
-          Eres una imbécil… una imbécil – se repite continuamente.




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