martes, 11 de marzo de 2014

Nos vestimos de negro para recordar...

Hoy hace ya 10 años del atentado de Madrid por el que murieron 192 personas y he creído oportuno recordarlo y contar un poco mi experiencia (aunque eres muy pequeña lo recuerdo bastante bien).


Los atentados del 11 de marzo de 2004 fueron una serie de ataques terroristas en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid llevados a cabo por una célula de terroristas yihadistas, tal como reveló la investigación policial y judicial. Se trata del segundo mayor atentado cometido en toda Europa. 
192 personas murieron en el atentado y 1858 resultaron heridas.

En la mañana del jueves 11 de marzo de 2004 se produjeron 10 explosiones provocadas por diez mochilas cargadas con alto explosivo. Las explosiones tuvieron lugar en hora punta, entre las 07:37 y las 07:39, en la Estación de Atocha.

No voy a meterme en temas de política porque lo primero no quiero centrarme en esto sino conmemorar de alguna a esas 192 personas; y por otro no quiero crear ningún tipo de conflicto entre ideas políticas. Cada uno podemos pensar una cosa y lo que para mí fue un comportamiento X para otros puede ser Y. 


Ese día yo tenía sólo seis años así que, como dije antes, mis recuerdos son escasos. Sí recuerdo el nerviosismo de mis padres durante todo el día. El accidente estaba en todos los medios de comunicación y ese día tuvimos la tele encendida toda la tarde. Mi tía cogía ese tren cada mañana para ir a Atocha a trabajar y nadie había llamado para decirnos ningún tipo de noticia acerca suyo. 
Por aquel entonces yo no sabía qué ocurría pero de algún modo intuía que algo pasaba más allá del accidente en sí; no pregunté nada. 
Horas más tarde nos llamaron y dijeron que mi tía estaba bien. Afortunadamente esa mañana nole sonó el despertador y no llegó a coger el tren. Mi abuela sigue diciendo que fue un milagro y que dará gracias a Dios por ello cada día. Sin embargo sí que murió una chica que conocíamos. 
Ese día no entré en el salón, no quería ver cómo había quedado el tren ni imágenes de las víctimas. Hoy aún al recordarlo me entrar escalofríos. Aún con toda la tragedia se produjo algo tan bonito como es la solidaridad. Los hospitales se llenaron de gente dispuesta a donar sangre a las víctimas, voluntarios que ayudaban a los heridos, bomberos y médicos que salvaron tantas vidas como les fue posible... ¿Os imagináis cuánta gente habría muerto de no ser por estas personas? Mucha más sin duda. 
Hoy, 10 años después, todavía está presente esa solidaridad. Todavía se hacen cientos de homenajes a esas personas que, de manera injusta perdieron la vida. Hoy en particular me ha llamado la atención uno: Un niño lanzaba un globo al cielo y decía que dentro había un mensaje que le había mandado a su hermano. 

Creo que no es justo decir que siento mucho las muertes de estas personas porque, aunque es cierto, no creo que tenga derecho a decirlo. No conocía a más que una persona, de la cuál, por desgracia, no me acuerdo. 
Este día debe ser horrible de recordar para muchas personas. Horrible para los familiares de las víctimas porque este día perdieron a sus hijos, maridos, novios, padres, amigos... Y aún más horrible para aquellas 1858 personas que se salvaron. Cada año recordar cómo montaron en un tren y cómo ese tren explotó. Recordar el caos (porque ellos lo vivieron en primera persona), recordar que muchos no podían hacer nada, que vieron cómo morían personas a su alrededor y ellos estaban impotentes por las heridas... Para ellos supongo que este día es como una moneda. Por un lado tuvieron suerte de sobrevivir, tuvieron una segunda oportunidad que todos merecían; pero por otro casa 11 de marzo tienen que revivir un horror.













2 comentarios :

  1. Muy bonito tu post, mi oración va hoy día a la familia de todos los afectados.

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